Basta que los nacionalismos entren en la olla donde la izquierda cocina sus pactos para que la pretendida ‘solución federal’ pase por ser el ingrediente fundamental del guiso, el que da sabor al conjunto y hace ligar la salsa. Lo cierto es que ese plato nunca termina cocinándose porque en realidad no gusta a los comensales.
2186. Javier Zarzalejos
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