Nacionalismo o federalismo: he ahí un dilema esencial de nuestro tiempo. El nacional populismo desencadenado por la crisis de 2008, cuyo líder visible es ahora mismo Vladímir Putin, encarna el último o penúltimo coletazo de un nacionalismo que se resiste a morir. Mal asunto. Necesitamos una revolución incruenta que cambie el marco mental nacionalista —de confrontación e identidades y soberanías exclusivas— por el marco mental federalista —de colaboración e identidades y soberanías compartidas—: una revolución tan descomunal como indispensable.
2137. Javier Cercas
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