El miedo es una emoción muy primitiva y está orientada a hacernos sobrevivir. En el cerebro, cuando los sistemas que rigen el miedo se ponen en funcionamiento, anulan la expresión de cualquier otro proceso. La forma en que el cerebro se organiza hace, por ejemplo, que cuando estas estructuras que rigen el miedo se activan, zonas mucho más modernas desde el punto de vista evolutivo, como las que utilizamos para el razonamiento abstracto o el lenguaje, funcionen muchísimo menos.


