Todos sabemos que la verdad es un visitante ocasional en los discursos políticos, que se plantean en atención a lo que se cree que la gente quiere escuchar más que en el fundamento y en la coherencia de lo que se dice. Un círculo que, por cierto, se convierte en vicioso en la medida en que el espacio comunicacional lo acoge con la misma lógica.
2067. Josep Ramoneda
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