El dramaturgo Aristófanes escribió una comedia, Pluto, sobre un humilde campesino que, a pesar de su empeño, apenas logra malvivir, y se indigna “al ver medrar a gentes trapaceras que logran el dinero injustamente, mientras muchos que son buenos lo pasan mal y son pobres”. Ante el éxito de aquellos que logran fortunas con poco esfuerzo y mucha rapiña, no sabe qué educación dar a su hijo: si le enseña a actuar con justicia, sin timos, teme condenarlo a la pobreza crónica. Solo hay una explicación: el dios de la riqueza tiene mala vista y no distingue a las personas honradas. Empiezan entonces unas delirantes aventuras para curarle la ceguera.
197. Irene Vallejo
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