La sociedad ha abandonado, digamos, el sistema de pensamiento aristotélico o de la lógica aristotélica, que es la lógica de la autocrítica, que al final, si te fijas, es la lógica de la ciencia, de la filosofía, y de cuestionarse todo el tiempo algo y someterlo a la revisión crítica. Las ciencias se han fundamentado en la racionalidad, en argumentos que puedan ser validados o refutados. De lo contrario, cualquier opinión vale con tal de que esté basada en una emoción, lo cual es propio de las mentes infantiles. La opinión pública se basa hoy en las sensaciones. Tienes una sensación y, por el mero hecho de tenerla, parece que eso ya es un argumento de autoridad.
1903. Agustín Fernández Mallo
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