No sé para qué sirve la literatura, pero sé que no sirve para hacer mejores a las personas ni para cambiar el mundo. Ahora bien, quizá pueda servir para que el lector sea menos inconsciente de sí mismo y del mundo en el que vive. Más que para generar espacios de conciencia, para reducir espacios de inconsciencia. Decía Sender que la misión del escritor es señalar el mal, acotarlo. Y eso ya es una manera de contenerlo. Y el mal parte, muchas veces, de la inconsciencia.
1878. Lorenzo Silva
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