Si pudieran elegir, la mayoría de los capitalistas optarían por un capitalismo inclusivo que generara menos desigualdad, CO2 o injusticia. Pero lo cierto es que ninguno hace nada para conseguirlo. E incluso, si varios, heroicamente, lo intentan, son muy pocos pensando en crear alguna diferencia. Este tipo de capitalista se extingue. O sea, el capitalismo no puede ser la solución a los fracasos que el propio capitalismo produce.


