El diagnóstico de esclerosis múltiple lo recibí en parte con alivio, porque creí que tenía algo peor. Pero también con dolor: de pronto, te han tocado otras cartas distintas a las que pensabas. Tuve que despedirme de la Ana sana para dar la bienvenida a otra Ana, que a lo mejor no me gustaba tanto pero tenía que vivir con ella. Afortunadamente, yo pude permitirme una ayuda psicológica, pero hay gente que no puede. Eso es algo que falta en la sanidad pública de hoy: un acompañamiento al recibir un diagnóstico. Es fundamental.
1781. Anita Botwin
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