En la vida normal, todos hiper-mentalizamos, sacamos conclusiones rápidas, precipitadas, infundadas, basadas en sesgos y prejuicios. Pero, llevado al máximo, este error cognitivo nos conduce al delirio, a alcanzar la convicción imposible de que la realidad es como yo la pienso. La vacuna eficaz frente al delirio, por tanto, es un sabio escepticismo acerca de nuestras propias creencias sobre los otros: por muy claro que lo veamos, podemos estar equivocados. La mente de los demás es opaca.
171. Guillermo Lahera
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