Cuando los nuestros viajan son valientes emprendedores; quienes vienen son rechazados como parásitos. Ya lo denunció en su sátira Cervantes: la identidad es un baile de máscaras al servicio del mejor pagador. Todos descendemos de un tiempo nómada y somos extranjeros en la mayor parte del mundo, cuando franqueamos la línea imaginaria de unas fronteras que existen únicamente en el atlas de las fantasías consensuadas. Si nuestras raíces son viajeras, solo una mente con pereza puede esgrimir pureza.
1645. Irene Vallejo
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