El cambio de la actual regla o exigencia de unanimidad entre los 27 países de la UE para aprobar decisiones colectivas trascendentales, sustituyéndola por una mayoría cualificada o reforzada, sería un paso decisivo para lograr avances fundamentales en terrenos como la fiscalidad, los asuntos sociales o la política exterior. Otra vía para superar las rigideces e inoperancia en el funcionamiento de la Unión Europea sería establecer una estructura dinámica de participación en el proyecto europeo a través de la denominada geometría variable o una Europa de dos velocidades, de forma que hubiese un cierto nivel de flexibilidad para la participación en el proyecto europeo y en las decisiones. (…) Aparte de lo anterior, y de cara también a propiciar un progreso integral de la Unión Europea, se debería retomar en algún momento el proyecto de una Constitución Europea.
1622. Jesús Lizcano Álvarez
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