Las asechanzas a la democracia desde el interior de la misma están a la orden del día, comenzando por los Estados Unidos de América, donde hace bien poco el Parlamento fue invadido por una multitud armada. El espíritu guerracivilista se extiende por doquier. El nacionalismo lingüístico vuelve a reclamar sus utopías, y los viejos imperios renuncian con dificultad a sus culturas racistas, de las que son testigos decenas de miles de cadáveres de inmigrantes y exiliados que reposan en las aguas del Mediterráneo.
1595. Juan Luis Cebrián
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