La vida me ha enseñado que no puedo ser perfecto, pero que tengo la obligación de intentar cada día ser la mejor persona posible y de no cesar en la lucha contra la imperfección. También estoy convencido de que todas las personas tenemos un lado bueno y otro malo, y que, finalmente, pese a lo que podamos creer si nos ponemos pesimistas, el bueno es el que acaba logrando que sigamos progresando, avanzando, aunque sea con mucha dificultad a veces.
1532. Roald Hoffman
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