Hay quien no ama sin dopamina. Y, claro, con la conquista se acaba. Eso no es amor, es seducción, un juego peliagudo maravilloso. Valoramos menos la pareja que tenemos después de ver una película romántica. No existe tensión sexual pasado un tiempo. Esa fantasía es una de las razones obvias para la infidelidad. Pero es dopamina. Una pareja que funciona es una obra de arte. Necesita evolución.
1513. Camilla Läckberg
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