Encontrar un verdadero enemigo es tan poco frecuente que deberíamos alegrarnos de verle y apreciar los beneficios que nos regala. Merece ser el primero a quien ofrezcamos los méritos que él mismo nos permite adquirir, y es digno de respeto por el solo hecho de permitirnos practicar la paciencia.
1477. Dalai Lama
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