La sección 230 de la Ley de Decencia de las Comunicaciones de Estados Unidos de 1996 dio impunidad a estas plataformas tecnológicas. Se les trata como oleoductos. Como un teléfono. Pero esa no es la forma en que funcionan. El teléfono permite que todas las llamadas lleguen mientras que en las redes sociales los algoritmos determinan lo que se te envía. Actúan como editores. Basta con reformar o revocar la sección 230. En el momento en que las plataformas de redes sociales rindan cuentas por las mentiras, estas desaparecerán.
1411. María Ressa
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