Con ellos moría la esperanza de una familia que ni siquiera sabrá si su familiar ha muerto. Y encima, el discurso del presidente. “Han hecho un buen trabajo”. El Gobierno español sabe cómo nos tratan en Marruecos. Esos cadáveres eran arquitectos, médicos, padres de familia. No vienen a poner bombas. No he podido superar el discurso todavía.


