Cada autor se debe a su imaginación y a su época, incluso si se dedica al género fantástico. Cuando leemos literatura debemos aprender que algunas de las causas justas que hoy defendemos no despertaban entonces la misma solidaridad. La novela de aventuras está repleta de sueños coloniales, de misoginia, de burla cruel hacia los débiles y de venganzas. La mofa al aspecto físico es frecuente. No quiere decir que este sea el aspecto más interesante de los clásicos, se trata de ecos del sentir social de una época.


