Desde hace dos siglos, no digamos tras la creación de la UE, la guerra en Europa es un anacronismo, pero sigue ocurriendo. ¿Qué pasará ahora, en este segundo año de guerra? Nadie lo sabe. No hay que ser alarmista, pero tampoco ingenuo: aunque aspiramos a que termine de inmediato, esta guerra podría ser sólo el principio, podría destruir una Europa que creíamos para siempre —como lo creían en 1789, 1814 o 1914—, y por eso no falta quien piensa que el mal menor sería que se enquistase en un conflicto local, y que en los próximos años se convirtiera en un rumor de fondo de nuestros telediarios, mientras en Ucrania se sigue muriendo y matando. No tenemos remedio.
1362. Javier Cercas
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