Tocqueville vaticinó muy pronto, en 1847, el probable fracaso de la política imperialista europea, que en el siglo XX generaría las guerras de liberación nacional y el surgimiento de nuevas naciones. Porque no solamente el imperialismo “perverso” encarnado supuestamente por Gran Bretaña (según Louis Blanc), que explotaba a las poblaciones y esquilmaba sus materias primas, hacía aflorar rechazo y odio, sino también el “altruista” y “humanitario”, simbolizado por Francia, que pretendía propagar la modernidad y el progreso.
1352. María José Villaverde Rico
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