La realidad es maleable en un ambiente en el que confluyen, junto a la tontería y la distracción humana, los fervores de la ideología y la cruda ambición política, las consignas coreadas por congregaciones de fieles y los apaños mercenarios de publicistas y asesores de imagen. Lo concreto siempre amenaza a lo abstracto. Lo desmedido de los ideales y de la propaganda choca sin remedio contra las asperezas de la realidad. Que las leyes físicas señalen límites a la soberbia de la ensoñación política, igual a toda acción humana, provoca en casos extremos la ira destructiva de los iluminados.
1311. Antonio Muñoz Molina
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