Fluctuaciones espontáneas en el nivel de dopamina (el circuito del placer) nos impulsan a asumir riesgos, lo que sería una prueba más de hasta qué punto la felicidad está involucrada en la toma de decisiones. Este mecanismo anida en la parte límbica del cerebro desde la noche de los tiempos. Si continúa guiándonos es porque la evolución lo considera útil para la supervivencia (…) Equivocarse un poco menos que el vecino evita, a la larga, la extinción. De las siete especies de humanos que poblaron la Tierra, solo queda una… Quizá porque, desde siempre, aspiró a ser feliz.
128. Carlos Manuel Sánchez
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