El ego es una estructura muy poderosa. Tiene dos personalidades. Una es la que te da ínfulas y te hace pensar que eres Dios y la otra es lo que te permite seguir adelante. Puede ser muy destructivo, lo ves en el cine y en la política. Pero una vez que alcanzas cierta edad y tus huesos comienzan a rechinar y a doler la espalda, el ego te dice: “Vale, vamos a calmarnos. Nada es tan importante”.
1216. Anthony Hopkins
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