En Barcelona se produjo, gracias a Carmen Balcells y Carlos Barral, ese reencuentro entre los escritores latinoamericanos y españoles que habían estado cuarenta años dándose las espaldas. Las editoriales españolas empezaron a publicar a latinoamericanos. Era otra Barcelona. No había independentistas, estaban considerados unos viejecitos a los que nadie hacía caso. El gran sueño de los catalanes era la nueva sociedad, la sociedad libre, la democracia. Los españoles iban a Barcelona para sentirse europeos. Barcelona tenía una efervescencia cultural formidable. Todas las grandes editoriales estaban en Barcelona. A mí no se me pasaba por la cabeza que algún día el independentismo fuera, no ya mayoritario, sino tan importante. Me acuerdo de que me quedé muy impresionado cuando llegaban latinoamericanos —chicos, chicas, muy jóvenes— que llegaban como nosotros llegábamos antes a París, porque en Barcelona había que estar, había que publicar libros en Barcelona, conseguir que alguna editorial de Barcelona te sacara.
1203. Mario Vargas Llosa
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