Si dices lo que piensas, te ningunean o excluyen o perjudican igual que si no dices nada. Mientras no digas lo que conviene decir, la situación es la misma. Entonces, si no vales para ser diplomático, o sea, un trepa, no tiene sentido no decir lo que piensas. (…) Mi trabajo como columnista consiste en decir la verdad, esto es, lo que honradamente me parece este libro, esta película o esta polémica. Mi único fracaso sería no decir lo que pienso (…) lo más peligroso que te puede pasar es que alguien no te salude o se encare contigo en una fiesta. Ya ves tú.
1193. Alberto Olmos
0


