El psiquiatra te escucha y te da química; el terapeuta te escucha y… te sigue escuchando. A mí la química me ha funcionado, la definiría como un parche práctico. ¿Me gusta tomarme el antidepresivo? NO. ¿He intentado otras maneras de sobrellevar la existencia sin meter la cabeza en el horno? Todas. Sin éxito. (…) Quizás simplemente yo he tenido mala suerte, pero lo cierto es que la pandilla de indocumentados que me he encontrado por ahí es sencillamente descorazonadora: palabras huecas, cero empatía, conceptos anacrónicos, prejuicios, tópicos a mansalva y, como dirá mi señora madre, un morro que se lo pisan.
1051. Isabel Coixet
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