Con toda probabilidad, hay una variedad infinita de estados mentales que ningún sapiens, murciélago o dinosaurio experimentó en cuatro mil millones de años de evolución terrestre, porque no tenían las facultades necesarias. Sin embargo, en el futuro, drogas poderosas, ingeniería genética, cascos electrónicos e interfaces directas cerebro-ordenador podrían abrir pasajes a estos lugares. Al igual que Colón y Magallanes navegaron más allá del horizonte para explorar nuevas islas y continentes desconocidos, quizá un día naveguemos hacia las antípodas de la mente.


