¿Para qué sirve la historia? Depende de quién la cuente y para quién. Darija, de padre serbio y madre croata, asegura que para algunos Srebenica no fue un genocidio, que las diferentes versiones de la historia solo agudizan el conflicto. Los niños serbios aprenden en el colegio que los suyos fueron héroes y víctimas de la guerra, los niños bosnios aprenden que lo fueron los suyos, y los croatas lo mismo. “Es como una enfermedad. Se han contagiado”, explica Darija, “si esto sigue así, dentro de diez o quince años, estallará otra guerra”. La historia, esto ya lo dijo David Rieff, también sirve para enquistar conflictos.
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