La felicidad hay que practicarla. (…) Yo sigo la regla de las tres erres: recordar, repetir y ritualizar. Me pongo recordatorios de que tengo que dar las gracias, ser humilde, apreciar la belleza. Repito esas acciones todos los días. Y la repetición acaba convirtiéndose en un ritual, un hábito.
353. Tal Ben-Shahar
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