Las emociones pueden conducir a una manipulación destructora, como sucede en las dictaduras. Pero yo creo que también existe una emoción política fecunda, como la que surgió en los primeros días de la Revolución Francesa, un sentimiento colectivo que hace que nuestras vidas se pongan otra vez en tensión. La desafección por la política que observamos hoy impide una puesta en movimiento, un nuevo despegue.
241. François Jullien
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