En el siglo XX, la visión distópica nazi no se diluyó de forma espontánea. Fue derrotada por las visiones igualmente grandiosas del socialismo y el liberalismo. Es peligroso confiar nuestro futuro a las fuerzas del mercado, porque estas fuerzas hacen lo que es bueno para el mercado y no lo que es bueno para la humanidad o para el mundo. La mano del mercado es ciega además de invisible, y si se la deja a su libre albedrío podría no hacer nada con respecto a la amenaza del calentamiento global o del peligroso potencial de la inteligencia artificial.
95. Yuval Noah Harari
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