Mi madre me decía, cuando yo era pequeña: “Nunca te olvides de agradecer que salga agua del grifo, no te acostumbres a que salga porque sí. Hay muchas mujeres que caminan kilómetros con su cántaro vacío para traer el agua a la casa”. El bien no se nota, conviene subrayarlo.
2237. Irene Vallejo
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