Los cambios introducidos para ampliar la figura de arraigo (demostrar que una persona está establecida de manera permanente en un lugar) no han servido para gran cosa. Según las ONG que mejor conocen la situación, la fórmula de arraigo sigue exigiendo criterios muy restrictivos y demasiada discrecionalidad. La peor consecuencia es que la imposibilidad de demostrar ese arraigo por parte de los padres está haciendo que cerca de 125.000 menores, 61% de ellos con menos de 10 años, continúen sin recibir la protección que necesitan.
1764. Soledad Gallego-Díaz
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