Muchas de las ventajas producidas por la lotería natural dependen de que tengamos la suerte de nacer en una sociedad en la que se valore el tipo de talentos que poseemos. Tener una gran memoria es muy útil hoy en día para sacarse unas oposiciones, pero servía de poco si nacías campesino en la Edad Media y te faltaban las habilidades físicas para trabajar la tierra. Leo Messi, por ejemplo, tiene la suerte de haber nacido en una época en la que a mucha gente le gusta el fútbol, pero si hubiese nacido hace tres siglos, cuando ese deporte profesional no existía, ese talento no le habría valido de nada. (…) Las diferencias genéticas no implican jerarquías genéticas. Es más, estos estudios nos ayudan a entender que las jerarquías sociales no provienen de los genes en sí sino de valorar socialmente un tipo de genes, un tipo de habilidades y un tipo de cuerpos por encima de otros. Estas habilidades no son inherentemente valiosas, sino que son socialmente valoradas.
1747. Javier Carbonell
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